La historia detrás del satélite mexicano que ayudará a reducir la basura espacial

Más de 8,400 toneladas de elementos creados por el ser humano orbitan hoy en día el planeta Tierra a unas 20 veces la velocidad del sonido. Los satélites de investigación científica y telecomunicaciones abarcan una parte importante de este material, pero la cantidad de objetos considerados basura espacial ya supera el centenar de millones. Frente a un escenario como este la posibilidad de un choque orbital masivo va en aumento y sus consecuencias podrían ser catastróficas para el avance de la humanidad.

Este es el escenario que quiere ayudar a evitar Misión Colibrí, un proyecto universitario desarrollado por la Universidad Panamericana (UP) con apoyo del Massachusetts Institute of Technology (MIT). El objetivo es ayudar a mitigar la basura espacial mediante un microsatélite cubesat capaz de localizar, con coordenadas exactas, en qué lugar del espacio se encuentran estos desperdicios siderales y de qué forma se moverán al pasar el tiempo. Además, se busca contribuir al entendimiento científico de la ionósfera e impulsar la industria aeroespacial mexicana.

Misión Colibrí es especialmente relevante en una época donde múltiples actores, tanto privados como públicos, están realizando operaciones espaciales. Solo SpaceX, la compañía dirigida por Ellon Musk, rompió en 2018 el récord de lanzamientos orbitales comerciales, con 20, mientras que China fue la nación que más cohetes puso en órbita, con 35.

Tres módulos de este tipo compondrán el satélite Pakal de Misión Colibrí. Se espera el lanzamiento para finales de 2021.

Actualmente de acuerdo con datos de la European Space Agency existen 5,000 satélites pululando por los cielos del planeta, y si bien esto puede parece un número alto, lo cierto es que las dimensiones de la órbita terrestre son tan amplias que la posibilidad de un choque efectivamente destructivo son aún bajas, pero no por mucho tiempo. “Si pones allá arriba 10 veces la cantidad de satélites que existen hoy en día el riesgo no es solo 10 veces mayor, es 100 veces más alto”, explicó hace unos días Jonathan McDowel, astrónomo del Hardvard-Smithsonian Center for Astrophysics a CNN Business.

De acuerdo con Alejandra Savage, estudiante de ingeniería parte del equipo de Misión Colibrí, el satélite, de nombre Pakal (en honor a un legendario gobernante maya), permanecerá en órbita durante un año y se encuentra actualmente en la fase de diseño. “Ya pasamos por la definición técnica de la misión, y ahora estamos implementándola: concretando los requerimientos y el proceso de diseño preliminar, entre otros, porque el 20 de agosto vamos a presentar nuestros avances en el MIT”, explica Savage a IT Masters Mag.

Justo para apoyar la realización de este viaje es que en la más reciente edición de IT Masters Forum, y gracias a la entusiasta participación de los directivos de Sistemas ahí reunidos, Netmedia logró extender un donativo de más de $150,000 pesos a la UP. Los fondos permitirán que el equipo involucrado —que asciende a más de 25 personas de múltiples orígenes académicos— visiten el MIT a concretar las revisiones necesarias para poner el satélite en órbita a finales de 2021.

Pía Mistretta, directora ejecutiva de Netmedia, en la entrega de la donación, junto a parte del equipo que desarrolla el satélite Pakal y a un pequeño modelo del mismo.

Transportar sueños y técnica

El proyecto Misión Colibrí surgió hace poco más de un año como un convenio académico de estudios entre el MIT y la UP,  en el que se cruzaban experimentos e investigaciones que tenía previamente el instituto con los ánimos de desarrollo tecnológico y académico de la universidad. Pero a poco andar y como muestra de la creciente importante de obtener una medición certera de la basura espacial, se integró la NASA y más recientemente la Agencia Espacial Mexicana.

Para cumplir su objetivo, el satélite medirá la densidad atmosférica del planeta en una órbita baja. “Para conocer de forma certera la posición de la basura espacial no basta con solo levantar una antena. Se necesitan una serie de modelos que mezclan gravedad, atmósfera, velocidad y muchas otras variables. Lo que nosotros vamos a hacer es mejorar esos modelos de rastreo con mediciones experimentales. Primero tienes que saber con exactitud dónde está la basura espacial, solo así puedes recorgerla o evitarla”, indica Mario Zárate, otro de los estudiantes que participan del proyecto.

En la mitología mexica el colibrí es un animal que a pesar de ser pequeño era elegido por los dioses para transportar los sueños de los seres humanos alrededor de la tierra, de ahí surge la idea de bautizarlo con ese nombre. “Nuestra intención es también llevar esta información y estos sueños a la sociedad”, explica Savage. “Queremos demostrarle a las personas que si bien es difícil hacer un satélite, es posible. Uno de nuestros objetivos es influir a los niños y a las futuras generaciones para enseñarles algo así no está fuera de su alcance”.

Más información y actualizaciones de Misión Colibrí pueden encontrarse en su Facebook e Instagram.

Christopher Holloway

http://salalacalleymuere.tumblr.com

Director editorial de IT Masters Mag. Experto en gatos, libros y en los intrincados procesos tecnológicos que atraviesan el funcionamiento de las sociedades en todas sus expresiones.

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