Blockchain, una tecnología sin usos prácticos

Después de casi 10 años desde su creación, nadie ha encontrado una aplicación práctica para Blockchain, más allá de las criptomonedas. Sus principales proponentes corporativos, como IBM, Walmart, NASDAQ o Fidelity, han hecho mucho ruido pero pocas nueces, y cada vez menos negocios aceptan criptomonedas.

Quizá en el fondo la cuestión es que Blockchain parte de una visión equivocada: considera que los sistemas que operan bajo la confianza, las normas y las instituciones pueden ser sustituidos por software. Como se sabe, blockchain es un libro contable distribuido. El libro está formado por una cadena de bloques en el que cada una de las partes involucradas en una transacción introduce datos. Este log lineal de transacciones es replicado por computadoras, cuyos dueños (llamados mineros) son recompensados por introducir nuevas transacciones. El resultado final es un récord histórico definitivo que no puede ser alterado, porque cada minero trabaja por su propio interés.

La promesa de Blockchain, en otras palabras, es que los datos serán válidos, inalterables, y sin intermediarios. Más allá de que en realidad una persona puede introducir datos falsos, hay varias razones por las que blockchain resulta impráctico. Por ejemplo, se necesita una cierta dosis de habilidad en desarrollo y auditoría de software para revisar un contrato inteligente. Usted y solo usted es responsable de su propia seguridad, no su banco, ni las instituciones que regulan los términos de las contraprestaciones de un servicio. Más vale que revise con cuidado, porque si confió en un software malicioso o con fallas no hay a quien recurrir.

Repito, usted está confiando en un programa y en su propia habilidad de defenderse en un mundo manejado por software. En menos de una década, ha habido tres grandes sistemas de intercambio de bitcoins hackeados, otro ha sido acusado de canjes internos (insider trading), y el proyecto DAO, un contrato inteligente para realizar inversiones en forma directa, fue drenado.

El hecho es que los sistemas que buscan eliminar la confianza han fallado en captar el interés de los consumidores, porque la confianza es algo muy valioso. Un mundo sin leyes en donde el propio interés es el único principio y la paranoia es la única fuente de seguridad se asemeja más al viejo oeste que a un ideal futurista. Hoy en día, 93% de los bitcoins son minados por consorcios administrados, que no utilizan contratos inteligentes para realizar los reembolsos. En otras palabras, por intermediarios confiables.

Si usted quiere evitar intermediarios y comisiones, ya existe una solución: dinero en efectivo. Para todo lo demás, todavía no está blockchain.

Christopher Holloway

http://salalacalleymuere.tumblr.com

Director editorial de IT Masters Mag. Experto en gatos, libros y en los intrincados procesos tecnológicos que atraviesan el funcionamiento de las sociedades en todas sus expresiones.

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